El juego como punto de encuentro, la palabra como herramienta y el barrio como escenario: una experiencia que invita a las infancias y juventudes a apropiarse del espacio público y construirlo entre todos
El pasado viernes, al caer la tarde, el nuevo playón del barrio 30 de Mayo se llenó de risas, charlas y movimiento con el primer encuentro del programa “Juguemos Piola”, una propuesta que pone al juego en el centro y lo transforma en una herramienta de encuentro, participación y construcción colectiva.
La jornada fue impulsada por el equipo de Operadores de Calle del Área de Programas de la Secretaría de Desarrollo Social de la Municipalidad, quienes recorrieron el barrio invitando a chicos y chicas a sumarse. Además, el encuentro fue entre las 18 y las 20:30 horas participaron alrededor de 15 niños, niñas y adolescentes de distintas edades, que comenzaron a darle vida a un espacio pensado especialmente para ellos, estuvieron presentes el Secretario de Desarrollo Social, Leandro Bordalecou y la subdirectora del Área de Programas, Micaela Demasi.
Los Operadores de Calle trabajan cotidianamente en la promoción y prevención de los derechos de niños, niñas y adolescentes, utilizando el juego como una herramienta central. Su lugar de trabajo es el espacio público: plazas, parques y barrios de toda la ciudad, donde construyen vínculos cercanos y acompañan a las infancias y juventudes desde una mirada integral, respetuosa y comunitaria.
“Juguemos Piola” es un programa de la Provincia de Buenos Aires, desarrollado en articulación con los municipios, que busca garantizar el derecho al juego y crear espacios lúdicos intergeneracionales en los barrios. A través de actividades recreativas, talleres y formación para operadores comunitarios, el programa promueve la imaginación, la participación y la apropiación del espacio público como lugar de encuentro y disfrute.
Durante este primer encuentro, además de jugar, se abrió un espacio de diálogo donde los chicos y chicas pudieron compartir situaciones que atraviesan en el barrio y proponer ideas sobre qué actividades les gustaría desarrollar en el playón. El objetivo es claro: construir el espacio desde cero junto a ellos, para que se transforme en un lugar de referencia, trabajo en equipo y pertenencia.
En ese sentido, la subdirectora del Área de Programas destacó el valor del proceso participativo que se inició en el barrio:
“Juguemos Piola tiene como eje fundamental el juego y la participación. El viernes pasado nos acercamos al Playón del 30 como un primer acercamiento con los chicos y chicas del barrio, donde escuchamos sus voces y les preguntamos qué quisieran tener en ese lugar. Y ahí surgieron ideas como una cancha de fútbol, una pista de skate, una pista dibujada para andar en bicicleta como un circuito y varios otros juegos. A partir del juego y la participación vamos a ir construyendo ese espacio”.
Además, remarcó la continuidad de la propuesta:
“La idea es seguir yendo todos los viernes a las 18 horas, encontrarnos en ese espacio e ir construyéndolo entre todos”.
Por su parte, el secretario de Desarrollo Social, Leandro Bordalecou, destacó la importancia de la apropiación del lugar por parte de los chicos y chicas:
“Lo mejor que vi fue la apropiación del lugar por parte de los chicos. Hoy el playón es de los chicos del barrio, y somos la municipalidad junto a ellos quienes tenemos que darle forma a este espacio. Lo más importante fue eso: cómo discutían si llevar algo para un lado o para el otro, cómo pensaban el lugar como propio. Creo que el equipo tomó una decisión súper acertada”.
Asimismo, señaló que se trata de un trabajo que recién comienza:
“La idea es seguir, continuar con estas jornadas y, en función de lo que vaya surgiendo, ir dándole forma al espacio. Después habrá que articular con las áreas correspondientes, desde la forestación hasta el equipamiento comunitario”.
Hablar de “Juguemos Piola” es hablar de políticas públicas pensadas para el desarrollo sano y seguro de nuestras infancias y juventudes, donde el juego no es solo diversión, sino un derecho, una herramienta de cuidado y una forma de construir comunidad. Un primer paso que ya empezó a dejar huella en el barrio 30 de Mayo y que promete seguir creciendo, de la mano de quienes más saben sobre jugar: los chicos y las chicas.